Volver al blog

Qué preguntar antes de contratar un despacho de cancelación de deudas

No todos los despachos de cancelación de deudas son iguales. Las preguntas que debes hacer antes de firmar, y las señales de alarma.

Sara Teyssiere atendiendo personalmente una consulta

Si has buscado sobre cancelación de deudas, ya lo habrás notado: casi todos los anuncios dicen lo mismo.

“Cancela el 100 % de tus deudas.” “Empieza de cero.” “Estudio gratuito sin compromiso.” Las mismas frases, con distinto logo.

Y tú estás intentando decidir a quién le confías una situación económica delicada, con la información justa para distinguir a uno de otro.

Este artículo es para eso. Son las señales que yo miraría y las preguntas que yo haría si estuviera en tu lugar. Sirven igual si al final no me contratas a mí: de hecho, si te ayudan a elegir bien otro despacho, el artículo ha cumplido.

Señal de alarma 1: te garantizan el resultado sin haber visto tu caso

Esta es la más importante de todas.

Ningún abogado puede prometerte que van a cancelar el 100 % de tu deuda antes de haber visto tus números. No es cuestión de ser prudente. Es que la respuesta depende de datos que esa persona todavía no tiene.

Depende de a quién debes: la deuda con bancos, tarjetas y financieras se trata de forma distinta a la deuda con Hacienda o con la Seguridad Social, que tiene un límite legal por organismo. Depende del origen de cada deuda, porque el requisito que más pesa es la buena fe. Depende de si tienes bienes y de cómo se plantee el caso.

Con dos personas que deben lo mismo, el resultado puede ser completamente distinto.

Así que cuando alguien te garantiza un porcentaje en la primera llamada, antes de mirar un solo papel, no está siendo optimista. Está vendiendo.

Lo que sí puede decirte un despacho serio en esa primera conversación es si tu caso tiene pinta de ser viable y qué habría que revisar. Eso es distinto de una garantía. Yo no prometo un resultado ni un plazo concreto sin haber revisado antes la documentación, y creo que nadie debería.

Señal de alarma 2: no sabes con quién estás hablando

Pregúntate una cosa muy simple: la persona con la que hablas, ¿es la que va a llevar tu caso?

En bastantes estructuras del sector, la primera llamada la hace un comercial. Su trabajo es cerrar la contratación, no valorar tu caso. Luego pasas a un departamento, y después a otro. Cada vez que preguntas algo, se lo cuentas a alguien nuevo.

Las señales concretas a las que estar atento:

  • No sabes el nombre del abogado que lleva tu expediente.
  • Cada vez que llamas te atiende una persona distinta.
  • Cuando preguntas algo técnico, la respuesta es “lo consulto y te digo”.
  • No hay forma de hablar directamente con quien firma tus escritos.

Esto no es un detalle de comodidad. En un procedimiento que dura meses y donde tu situación puede cambiar por el camino, necesitas poder hablar con quien decide.

Señal de alarma 3: los plazos no se explican

Hay una diferencia entre un proceso que se alarga y un proceso que se alarga sin que nadie te cuente por qué.

Estos procedimientos dependen del juzgado. Hay juzgados más rápidos y otros más cargados de trabajo, y eso influye en el tiempo real. Ningún despacho controla eso, y quien te prometa una fecha exacta se la está inventando.

Lo que sí depende del despacho es que te lo expliquen. Que sepas en qué fase estás, qué se ha presentado, qué se está esperando y qué es lo siguiente.

Como referencia, un procedimiento de este tipo suele moverse entre 8 y 12 meses, con variaciones según el juzgado, la complejidad del caso y si hay bienes. Pregunta directamente cuánto tarda de media, y desconfía tanto de una cifra sospechosamente corta como de una respuesta vaga.

Señal de alarma 4: el precio no está claro

Aquí hay dos cosas distintas y las dos importan.

Que el precio no se sepa hasta el final

Si después de una conversación completa nadie te ha dicho cuánto va a costarte en total, es un problema. No hablo de una cifra exacta al euro en la primera llamada: hablo de saber la provisión inicial, la cuota mensual y el total aproximado antes de firmar nada.

Que el precio cambie a mitad de proceso

Es una de las quejas más repetidas en este sector: aparecen conceptos que no estaban previstos, o el total termina siendo bastante más de lo que se habló.

Antes de firmar, pide que te digan el total y qué incluye. Y pregunta explícitamente qué pasaría si hubiera algún gasto adicional.

Yo publico mis honorarios en la web, con cifras: cuánto cuesta y cuánto tarda realmente. No es lo habitual en el sector, y precisamente por eso te sirve para comparar.

Las cinco preguntas que yo haría

Si te llevas solo una cosa de este artículo, que sean estas. Sirven para cualquier despacho, incluido el mío:

1. ¿Quién va a llevar mi caso en persona, y podré hablar con esa persona?

Que te digan un nombre.

2. ¿Cuánto tarda esto de verdad, de media?

Una respuesta honesta incluye un rango y menciona que depende del juzgado.

3. ¿Qué pasa si mi caso no es viable?

La respuesta correcta es que te lo dirán y no seguirán adelante. Si la respuesta es que “todos los casos son viables”, ahí tienes tu respuesta.

4. ¿Cuánto cuesta en total, y qué incluye?

Provisión inicial, cuota mensual, total aproximado. Y qué pasa si un mes no puedes pagar.

5. ¿Qué parte de mi deuda no se va a cancelar?

Esta es la pregunta que separa a quien ha mirado tu caso de quien no. Porque casi siempre hay algo que queda fuera o limitado: la deuda hipotecaria en la parte cubierta por la garantía, la deuda pública por encima de sus límites, la pensión de alimentos, determinadas multas y sanciones. Quien te diga que se cancela absolutamente todo, sin más, no ha mirado tus papeles. La lista completa la tengo aquí: qué deudas NO se cancelan.

Que te digan “no” es buena señal

Termino con lo que a mí me parece el mejor indicador de todos, y el más contraintuitivo.

Un despacho que rechaza casos es más de fiar que uno que acepta todos.

Porque hay casos que no compensan. Alguien con mucha deuda con Hacienda y poca deuda privada puede acabar un procedimiento entero y seguir debiendo la mayor parte. Alguien con un solo acreedor no cumple el requisito mínimo. Alguien que pidió un préstamo el mes pasado tiene un problema serio de buena fe.

En todos esos casos, la respuesta profesional es decirlo. Cuesta dinero decirlo, y por eso no todo el mundo lo hace.

Si en tu primera conversación te plantean dudas, te explican qué parte de tu deuda no entra, o directamente te dicen que tu caso no encaja, no estás ante un mal servicio. Estás ante alguien que te está tratando en serio.

Los requisitos, por si quieres comprobarlos tú antes de hablar con nadie: quién puede acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad.

Hazme estas preguntas a mí

Si estás valorando contratarme, te propongo algo concreto: usa esta lista conmigo.

Pregúntame quién lleva tu caso, cuánto tarda, cuánto cuesta en total, qué parte de tu deuda no se cancela y qué pasa si no lo veo viable. Te responderé a las cinco en la primera conversación.

Y si al final decides ir con otro despacho, hazle las mismas preguntas. Es tu dinero y es tu situación.

¿Prefieres una primera orientación tú solo? Haz el test de cualificación.

Habla conmigo por WhatsApp

El primer paso

No hace falta que lo tengas claro para preguntar

Si llevas meses dándole vueltas, esto es lo único que tienes que hacer hoy: contarme tu situación. Sin compromiso y sin coste.

Primera consulta gratuita · Respuesta en 24 h · Confidencial