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Qué pasa si no haces nada con tus deudas: el coste real de esperar

Esperar para actuar sobre una deuda no la congela: crece con intereses y puede acabar en embargo. Qué pasa realmente si no haces nada.

Persona cansada ante las gestiones relacionadas con sus deudas

La mayoría de la gente que me llama lleva meses pensándolo. Algunos, años.

Me lo dicen ellos mismos en la primera conversación: “llevo desde el verano dándole vueltas”, “lo busqué hace un año y no me atreví”. Han leído sobre la Ley de Segunda Oportunidad, han mirado webs, y no han dado el paso.

Lo entiendo perfectamente. Cuando estás agobiado con deudas, mirar los números de frente es lo último que te apetece. Es más fácil dejarlo para el mes que viene.

El problema es que la deuda no espera contigo.

Lo que pasa mientras tú lo piensas

Esto es lo más importante del artículo y es puramente aritmético: una deuda impagada no se queda quieta.

Aunque no pidas nada nuevo. Aunque no gastes un euro más. Aunque hagas todo bien a partir de hoy.

Los intereses siguen corriendo. Los intereses de demora se suman. Si hay deuda con Hacienda o con la Seguridad Social, se acumulan recargos. Y cada mes que pasa, la cifra que debes es un poco más grande que el mes anterior.

Es la sensación que me describen muchos clientes: la de estar pagando cada mes y ver que la deuda no baja. En algunos casos incluso sube. No es que lo estén haciendo mal. Es que la cuota que pueden pagar ya no cubre lo que la deuda genera.

Ese es el punto en el que esperar deja de ser neutro. Esperar tiene un precio, y el precio se mide en euros que se van sumando solos.

Cómo avanza un impago

Lo otro que crece con el tiempo no son solo los intereses: es la fase en la que está tu deuda.

Sin entrar en tecnicismos, un impago suele avanzar por etapas:

Primero, los avisos. Llamadas, cartas, requerimientos de pago. Es la fase en la que hay más margen para hablar y para ordenar la situación.

Después, la vía judicial. El acreedor reclama la deuda por la vía correspondiente. Aquí ya hay un procedimiento en marcha y menos margen de maniobra.

Después, el embargo. Puede afectar a cuentas bancarias, a la nómina o a bienes. Es la fase que más asusta y también la más tardía.

Cada escalón que sube tu deuda te deja con menos opciones y con más urgencia. No es lo mismo plantear un caso cuando te están llamando por teléfono que cuando ya te están retirando parte de la nómina cada mes.

Si quieres entender esta parte con más detalle, lo explico aquí: embargo de vivienda y de otros bienes por deudas.

Esperar no es ganar tiempo

Mucha gente espera pensando que gana tiempo. Que quizá la situación mejore, que quizá encuentre un trabajo mejor, que quizá pueda ir tirando.

A veces pasa. Pero cuando no pasa, lo que se ha ganado no es tiempo: es deuda.

Y hay una cosa más, que es la que a mí más me duele profesionalmente. Esperar puede complicar tu propio caso. Cuando alguien lleva meses agobiado y sin salida, es muy habitual que tire de un crédito rápido para llegar a final de mes. Es comprensible. Pero pedir préstamos en los meses previos a solicitar la Ley de Segunda Oportunidad puede complicar un caso que iba bien: no significa automáticamente que exista mala fe, pero la forma y el momento en que se generó la deuda se examinan con lupa. Lo explico con detalle aquí: qué es la buena fe y por qué decide tu caso.

He visto casos viables complicarse por un crédito de 3.000 € pedido dos meses antes de venir a verme. Por no haber preguntado unos meses antes.

Cuanto antes se mira la situación, más limpio está el caso y más opciones hay.

Por qué te has quedado parado (y por qué es normal)

Quiero decir esto claramente, porque me parece la parte más honesta del artículo.

Si llevas meses sin actuar, no es porque seas irresponsable. Es porque esto da vergüenza y da miedo.

Casi todas las personas que atiendo llegan con la sensación de haber fracasado. Y cuando les pregunto de dónde viene la deuda, resulta que tenían préstamos que podían pagar y les pasó algo: una separación, un despido, una enfermedad, un gasto grande que no esperaban. Gente que iba cumpliendo y a la que la vida le cambió las cuentas.

Esa vergüenza no está justificada, pero es real y es lo que paraliza. Yo lo veo constantemente.

Lo que no cambia es lo de arriba. La deuda no sabe que estás bloqueado ni le importa. Sigue creciendo igual.

Así que no te pido que dejes de sentirlo. Te pido que no dejes que decida por ti.

Qué es dar el primer paso, en realidad

Creo que aquí hay un malentendido que frena a mucha gente. Piensan que dar el paso significa contratar, comprometerse a pagar honorarios y meterse en un procedimiento judicial.

No es eso. Dar el primer paso es entender en qué situación estás.

Puede ser tan poco como:

  • Leer los requisitos y ver si tu caso encaja de entrada.
  • Hacer la cuenta real: cuánto debes, a cuántos acreedores, y cuánto puedes pagar de verdad al mes.
  • Pedir el desglose de tu deuda pública, si tienes.
  • Tener una conversación conmigo y salir sabiendo si tu caso es viable o no.

Nada de eso te obliga a nada. Y si resulta que tu caso no encaja en la Ley de Segunda Oportunidad, también es información útil: al menos dejas de esperar algo que no iba a llegar y puedes buscar otra vía.

Lo que no sirve es seguir sin saber.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden negociar los intereses mientras tanto?

En algunos casos sí se puede negociar con el acreedor: una refinanciación, una quita, un aplazamiento. Depende de quién sea el acreedor y de cuánta deuda haya. Lo que conviene saber es que negociar cuando debes a seis acreedores distintos es muy difícil, porque tendrías que llegar a un acuerdo con todos. Es una de las cosas que se valoran en la primera conversación: si tu caso se puede resolver negociando o si necesita otra vía.

Ya me han mandado un requerimiento. ¿Es tarde?

No. Un requerimiento no es el final del camino, es un aviso de que la cosa avanza. Se puede actuar perfectamente en ese punto, y de hecho es un buen momento para hacerlo. Incluso con embargos ya en marcha hay margen: cuando se dicta el auto que declara el concurso, los embargos se paran hasta que finaliza el proceso. Que ya haya movimientos no significa que no se pueda hacer nada.

Llevo años con esto. ¿Me van a decir que ya no hay solución?

Llevar años no descarta a nadie. Lo que se mira no es cuánto tiempo llevas, es el origen de la deuda y tu situación actual. Tengo clientes que arrastraban su situación desde hacía mucho y la resolvieron.

Un primer paso sin compromiso

Si llevas tiempo dándole vueltas, esto se resuelve con una conversación.

Cuéntame cuánto debes, a quién, y qué pasó. Te digo si tu caso encaja en la Ley de Segunda Oportunidad, cómo lo plantearía, cuánto tarda y cuánto cuesta. Si no encaja, te lo digo igual y te oriento hacia lo que tenga sentido en tu caso.

Sin presión y sin compromiso. Pero mejor este mes que el que viene.

Cuéntame tu caso

El primer paso

No hace falta que lo tengas claro para preguntar

Si llevas meses dándole vueltas, esto es lo único que tienes que hacer hoy: contarme tu situación. Sin compromiso y sin coste.

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